.... me ganaste Sra. Indiferencia,
y como buen jugador se rendirme ante las evidencias. Puse toda mi ilusión y esfuerzo en defender algo que el mundo insistían en decirme que era imposible... y tenían razón. Hoy Berners-Lee, Antonio Meucci y Martin Cooper se revuelven en sus entrañas al saber que sus inventos, Internet, Teléfono y Móvil, han conseguido el propósito contrario para el cual fueron creados: Unir personas.
Parece increíble como hace tan solo cuarenta años, nuestros abuelos no tenían ni siquiera 25 reales para un sello, pero conseguían reunir a toda la familia entorno a un fuego, para compartir unas patatas secas, un chusco de pan y una bota de vino. Un fuego que hacia las veces de confesor, paño de lagrimas, y ecos de sonrisas. No se tenía nada, y por eso se tenía todo, todo lo que hacía falta para mantenerse unidos. No les hacia falta ni internet, ni e-mail, ni móviles, para saber del primo Luis que se había ido a trabajar a Alemania, y que había sido padre por segunda vez.
Hoy en día, disponemos de todo, y no tenemos de nada. No tenemos ni 5 minutos al año para descolgar un teléfono y preguntar a tu hermano ¿ que tal te van las cosas?, y sin embargo gastamos horas y horas, dias y dias, en contestar cadenas de mensajes que te prometen la fortuna inmediata, o en cotillear las fotos de los demás en los perfiles de las redes sociales.
Nuestros abuelos, recorrían decenas de kilómetros a pie o en burro los mas afortunados, para ir a ver a un familiar y llevarle unas manzanas que había recogido de su huerto. Hoy en día, tenemos bicis, motos y coches repletos de caballos, y sin embargo somos incapaces de cruzar la acera, para ir a ver a nuestro hermano que se ha quedado sin trabajo, porque no tenemos tiempo.
Es triste ver como se nos llena la boca de solidaridad, de amor ajeno y de espíritu reivindicativo. Como somos capaces de manifestarnos y encadenarnos a un bosque, por defender el hábitat de la avutarda almizclera, que ni siquiera sabemos como es. Y por contra, estamos desando que alguien de nuestra familia fracase, para reírnos a sus espaldas y pronunciar las célebres palabras lapidatorias de juez de barra de bar: "Que se Joda", porque necesitamos ver que a la gente le vaya mal, para sentirnos mejor.
Hace diez años, un grupo de aun siete inocentes primos, decidieron que iban a ir contra corriente, y que iban a defender la unión familiar, porque ellos tenían unas raíces luchadoras, aquellas que sus abuelos les habían dejado en herencia, y por ello, se iban a obligar a reunirse una vez al año, para verse, contarse sus cosas, y estar en contacto unos con otros. Juraron sacar tiempo de debajo de las piedras para encontrarse, y que nada del mundo impediría reunirse, porque... ¿ que es un día al año?. Pues un día al año se ha demostrado que es un esfuerzo sobre humano, un derroche de dinero, y un tiempo del cual no se puede prescindir.
Es triste ver como esos inocentes primos se han convertido en ignorantes primos, y no han sido capaces de ver que, gracias a Dios, ellos no han sufrido la herencia que reciben la inmensa mayoría de la gente de su edad, y es la enemistad entre sus padres y sus tíos. Ellos para bien o para mal, han visto como sus progenitores se han mantenido juntos, con sus mas y sus menos, pero siempre juntos. Sin embargo, sus hijos, no han sabido mantener esa unión.
Ahora saben idiomas, viajan, tiene carreras, empresas y negocios, conocen mas países que sus abuelos supiesen pronunciar, y se empeñan en mantener el contacto con un japonés que vive a 14.000 km de distancia y que conocieron en un curso de Reiki en
la Universidad de Tontastinopla.
Presumen de tener ideales defendiendo teorías que han leído en la parte de atrás del PRONTO. De saber cual es la solución para salir de la crisis, eso sí, desde casa, sentados en un sofá y sin mover un dedo. De conocer los libros Apócrifos o Deuterocanónicos, sin ni siquiera entender los orígenes de las religiones. De negar la existencia de Dios, sin saber distinguir entre Fe e Iglesia. Se creen que lo saben todo, pero ese es el mal del Ignorante.
¡¡¡Ay Sra. Indiferencia¡¡¡, ¡¡¡ que bien jugó sus cartas¡¡¡. Me quito el sombrero ante Ud., por tentar a los primos con los caldos de la sabia ignorancia, saciándoles hasta la embriaguez poderosa. ¡Como les vistió con trajes de madurez púbere barbilampiña, y les puso delante del astado de la onmipotencia¡.
Fue una buena partida, y un placer jugar con usted, si no fuese porque en el intento tuve que recoger las lágrimas calientes de mi mujer, rota por las amargas cornadas de la desilusión y de la indiferencia, que recibió en su Quijotesca batalla por mantener un ideal sostenido por unos hilos demasiado finos, que el mas mínimo aliento hizo quebrar.
Hasta la vista, cruel Dama.
No hay comentarios:
Publicar un comentario