domingo, 6 de febrero de 2011

Me ganaste Sra. Indiferencia.


.... me ganaste Sra. Indiferencia,

 y como buen jugador se rendirme ante las evidencias. Puse toda mi ilusión y esfuerzo en defender algo que el mundo insistían en decirme que era imposible... y tenían razón. Hoy Berners-Lee, Antonio Meucci y Martin Cooper se revuelven en sus entrañas al saber que sus inventos, Internet, Teléfono y Móvil, han conseguido el propósito contrario para el cual fueron creados: Unir personas.

Parece increíble como hace tan solo cuarenta años, nuestros abuelos no tenían ni siquiera 25 reales para un sello, pero conseguían reunir a toda la familia entorno a un fuego, para compartir unas patatas secas, un chusco de pan y una bota de vino. Un fuego que hacia las veces de confesor,  paño de lagrimas, y ecos de sonrisas. No se tenía nada, y por eso se tenía todo, todo lo que hacía falta para mantenerse unidos. No les hacia falta ni internet, ni e-mail, ni móviles, para saber del primo Luis que se había ido a trabajar a Alemania, y que había sido padre por segunda vez.

Hoy en día, disponemos de todo, y no tenemos de nada. No tenemos ni 5 minutos al año para descolgar un teléfono y preguntar a tu hermano ¿ que tal te van las cosas?, y sin embargo gastamos horas y horas, dias y dias, en contestar cadenas de mensajes que te prometen la fortuna inmediata, o en cotillear las fotos de los demás en los perfiles de las redes sociales.

Nuestros abuelos, recorrían decenas de kilómetros a pie o en burro los mas afortunados, para ir a ver a un familiar y llevarle unas manzanas que había recogido de su huerto. Hoy en día, tenemos bicis, motos  y coches repletos de caballos, y sin embargo somos incapaces de cruzar la acera, para ir a ver a nuestro hermano que se ha quedado sin trabajo, porque no tenemos tiempo.

Es triste ver como se nos llena la boca de solidaridad, de amor ajeno y de espíritu reivindicativo. Como somos capaces de manifestarnos y encadenarnos a un bosque, por defender el hábitat de la avutarda almizclera, que ni siquiera sabemos como es. Y por contra, estamos desando que alguien de nuestra familia fracase, para reírnos a sus espaldas y pronunciar las célebres palabras lapidatorias de juez de barra de bar: "Que se Joda", porque necesitamos ver que a la gente le vaya mal, para sentirnos mejor.

Hace diez años, un grupo de aun siete inocentes primos, decidieron que iban a ir contra corriente, y que iban a defender la unión familiar, porque ellos tenían unas raíces luchadoras, aquellas que sus abuelos les habían dejado en herencia, y por ello, se iban a obligar a reunirse una vez al año, para verse, contarse sus cosas, y estar en contacto unos con otros. Juraron sacar tiempo de debajo de las piedras para encontrarse, y que nada del mundo impediría reunirse, porque... ¿ que es un día al año?. Pues un día al año se ha demostrado que es un esfuerzo sobre humano, un derroche de dinero, y un tiempo del cual no se puede prescindir.

Es triste ver como esos inocentes primos se han convertido en ignorantes primos, y no han sido capaces de ver que, gracias a Dios, ellos no han sufrido la herencia que reciben la inmensa mayoría de la gente de su edad, y es la enemistad entre sus padres y sus tíos. Ellos para bien o para mal, han visto como sus progenitores se han mantenido juntos, con sus mas y sus menos, pero siempre juntos. Sin embargo, sus hijos, no han sabido mantener esa unión.

Ahora saben idiomas, viajan, tiene carreras, empresas y negocios, conocen mas países que sus abuelos supiesen pronunciar, y se empeñan en mantener el contacto con un japonés que vive a 14.000 km de distancia y  que conocieron  en un curso de Reiki  en 
la Universidad de Tontastinopla.  

Presumen de tener ideales defendiendo teorías que han leído en la parte de atrás del PRONTO. De saber cual es la solución para salir de la crisis, eso sí, desde casa, sentados en un sofá y sin mover un dedo. De conocer los libros Apócrifos o Deuterocanónicos, sin  ni siquiera entender los orígenes de las religiones. De negar la existencia de Dios, sin saber distinguir entre Fe e Iglesia. Se creen que lo saben todo, pero ese es el mal del Ignorante.

¡¡¡Ay Sra. Indiferencia¡¡¡, ¡¡¡ que bien jugó sus cartas¡¡¡. Me quito el sombrero ante Ud., por tentar a los primos con los caldos de la sabia ignorancia, saciándoles hasta la embriaguez poderosa.  ¡Como les vistió con trajes de madurez púbere barbilampiña, y les puso delante del astado de la onmipotencia¡.

Fue una buena partida, y un placer jugar con usted, si no fuese porque en el intento tuve que recoger las lágrimas calientes de mi mujer, rota por las amargas cornadas de la desilusión y de la indiferencia, que recibió en su Quijotesca batalla por mantener un ideal sostenido por unos hilos demasiado finos, que el mas mínimo aliento  hizo quebrar.

Hasta la vista, cruel Dama.

jueves, 3 de febrero de 2011

Te espero andando...

Desde la tranquilidad de la noche fría, sentado junto al fuego, hago balance del día, poniendo orden a lo vivido durante los últimos 86.400 segundos. Y es que parece mentira, como la vida te puede cambiar en un segundo, pasando de ser el hombre mas triste al mas feliz, del mas hambriento al mas saciado, del mas pobre al mas rico, y todo ello en un segundo, mágico, sin control, un segundo al que tú ni siquiera le habías prestado atención, un segundo por el cual darías el resto de tu vida para cambiarlo, o para congelarlo en el tiempo y disfrutarlo eternamente.

Desde hace unos años decidí vivir cada segundo como si no hubiese otro después, y es que durante mucho tiempo, fui dejando pasar muchos segundos, y a muchos amigos, y a muchas personas, incluso me olvide de mi, de que estaba ahí, de que me necesitaba a mi mismo, de que si seguía así, los segundos seguirían su camino, y no me esperarían. Estaba cargándome de responsabilidades bañadas de sentimiento de culpa, que me estaban lastrando y me impedían realizar mis verdaderos objetivos.

Desde pequeño creí en la bondad de las personas, y que estas actuarían de buena fe, colaborando para el bienestar global, trabajando juntos, cada uno aportando sus virtudes, para obtener un objetivo común. Pero me equivocaba, y aún así confiaba en que las personas eran buenas y desinteresadas, pero me seguía equivocando. Siempre esperaba movimiento, y me canse de esperar movimiento en la gente, y es por eso que desde entonces decidí  esperarlos andando.

No puedo esperar que nadie me cure si yo no me curo. No puedo esperar que nadie me crea si yo no me creo. No puedo esperar que nadie me quiera si yo no me quiero. No puedo esperar que alguien me saque de la crisis, si yo no hago nada por salir de ella.

Poco a poco se me iban viniendo a la cabeza las palabras de mi profesor de física, Don Carlos Machín, acerca de la no existencia de la Maquina del Movimiento Perpetuo, y la Ley  de Conservación de la Energía  que afirma que la energía no puede crearse ni destruirse, solo transformarse. De lo que deduje que nada se movería si yo no iniciaba el movimiento, y por ende ese movimiento volvería a mi. Si yo iniciaba mal el movimiento, este volvería a mi en forma negativa, si por el contrario iniciaba bien el movimiento, al final este volvería a mi en forma positiva.

Partiendo de esa base, comprendí que la vida no es mas que un cúmulo de energía, que alguien puso ahí por motivos que aun desconocemos, y que todos influimos sobre ella de una manera muy activa.... mucho mas de lo que nos podemos imaginar.

Os invito a que penseis en esto un poco, que dediquéis cinco minutos, esos cinco minutos antes de conciliar el sueño, cuando tu pareja ya se ha quedado dormida, y tu te encuentras con tus pensamientos, esos cinco minutos de tranquilidad, y penséis en la cantidad de cosas que os han pasado durante el día, y el por que os ha pasado, nada es casualidad en esta vida, sino causalidad. Tratar de ser positivos un poco cada día, y dejar que el día os sorprenda con algo positivo.

Buenas Noches.