Por muy extraño que parezca, al final, un tipo como yo, de ciencias, mas bien pragmático, ha terminado hablando de milagros, y es que los he sufrido en mis propias carnes. Desde pequeñito, en el colegio, en casa y con los amigos, todos hemos oído hablar de Dios, pero como un señor con barbas largas y túnica blanca, que anda en sandalias con un triángulo dorado encima de la cabeza. Ademas oímos hablar de Jesús, su hijo, un apuesto caballero, de barbas recortadas y que realizaba milagros en nombre de DIOS. Todo eso escrito en un libro de infinitas páginas y sólo interpretado por la Iglesia católica, llamado Biblia.
La información que tuvimos, o la educación que nos quisieron dar, estaba muy incompleta, o bien censurada, para que de ningunas de las maneras pudiésemos cuestionarnos la existencia de DIOS.
Una va creciendo, y las dudas van surgiendo... e intenta ir dando explicación a todo eso que nos enseñaron, pero que jamas nos demostraron, y es así como ahora, a mis 36 años, puedo decir que DIOS existe, pero no como nos lo han enseñado. No pretendo convencer a nadie, tan solo compartir mediante este blog, cuales han sido mis experiencias personales, fuera de todo adorno de ciencia ficción, sobre todo desde hace 12 años hasta ahora.